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Aca escribo lo que pienso, sin pensar lo que escribo, pero escribo y eso ya es mas de lo que pienso.
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La mejor manera de demostrar que algo es perjudicial es entregárselo a alguien inexperto e incentivarlo a usarlo. Solo resta esperar. No solo eso, el inexperto culpara al algo.
Creemos en un universo hecho de materia y vivimos en una pecera rebalsada de culpa.
Quitemos la culpa del mundo y crearemos un mundo mas justo solo para los culposos.
Los culpadores deberán mostrar su dictatorialidad. Y lo harán.
Nadie resigna lo que cree merecer.
La humildad es el contraste a la sumisión. Hacen que las veamos juntas (pero están espalda con espalda)
La humildad es un sentimiento que no se reclama, se ofrece; es la capacidad de negociar 50 y 50, dejando que el otro crea que se llevo el 80%.
Existen infinidad de formas de mostrar una posición radical sin salirse de la ley. Nadie las usa.
Nadie se convence de lo que no puede creer. Y el problema radica en dejar de creer.
Me sigue sorprendiendo como logra el sistema que existan personas que quieran juzgar a otras.
Sueño con pequeños cambios. Sueño con que los poderosos cumplan legalmente las pocas cosas que se les reclaman.
El día que un agente de policía no tenga miedo de levantarle una infracción de transito a un Comisario, seguramente nosotros le tendremos menos miedo al agente y al comisario también.
Nadie sabe como se debe hacer algo. Solo tiene su experiencia y la experiencia de sus antecesores. Todos debemos informar. Nadie puede imponer.
Toda sentencia definitiva es falsa.
Quien siente que puede enseñar algo no encontró sabiduría, solo alimenta su ego.
Aprender lo que nos transmiten es nada si no sirve para aplicarlo y dudarlo.
Quien solo sabe aprender es un ladrón.
No existe peor error que transmitir una equivocación de la cual estamos convencidos.
La decencia no se encuentra sino en quien esta embestido de poder coercitivo y decide no utilizarlo.
Es muy sencillo confundir decencia con temor.
La decencia es el mas fuerte e invisible de los poderes del hombre racional.
La decencia no significa la capacidad de juzgar, sino la capacidad de declararse incompetente para juzgar un acto sobre el cual tenemos decisión.
Puedo decir con orgullo que practico todos los vicios a mi alcance, salvo el que perjudica a los demás mas que a mi: el juego.
Mis vicios se limitan a mi percepción del peligro. El vicio del juego no se limita porque se alimenta de todo lo que no tengo y quiero de los demás.
¿Como logra legalizarse un vicio como el juego cuando solamente hacen faltan unas pocas estadísticas para determinar que siempre la mayoría se perjudica?
No recibas nada que no puedas saldar de antemano. Toda deuda es leonina.
Es muy difícil dar algo que no nos sobra. Sera por eso que la mayoría de nuestras acciones son limosnas.
La miseria de la adaptación social nos roba la individualidad y la pluralidad.
Quien no confía en su cosecha no debería haber sembrado.
Que tranquilidad me daría poder estar loco, como querría librarme de ellos.
Muchas personas han confiado en mi y con esfuerzo he logrado defraudarlas.
Quien no imponga a sus hijos sus creencias religiosas empieza a construir un sistema de independencia.
Mientras nos preocupemos mas en descubrir como corregir desviaciones genéticas que en como derrocar el imperio del temor, seguiremos deambulando.
Les puedo asegurar que si vislumbrara alguna solución la compartiría por mas risueña que parezca.
Nunca avanzamos nada. Todos seguimos defecando sentados o nos ensuciamos.
Quien no comparte no es egoísta, es auto destructivo.
Compartir es el mayor acto de inteligencia y el menos perdurable.
Generalmente un egoísta piensa que el arte es un artilugio de los ociosos.
No existe otra definición de ladrón que "el que se compromete a cuidar lo usurpado".
Rompan todas las instituciones y no quedara nada. Igual que antes de romperlas.
¿Honor? esas fabulas orientales.
La globalización gano los mercados y los intelectos: todos entienden que no hay donde escapar.
La globalización es el eufemismo de la colonización mas imponente de un imperio conocida en la historia.
Empuñar un arma contra otro puede desencadenar reacciones tan impensadas como saludar atentamente al colectivero en la mañana. El factor sorpresa supera siempre a la acción en si.
Todo chiste necesita del factor sorpresa. Tanto lo hemos limitado que solo utilizado ahí es placentero.
Nada me asusta mas que un historiador mercenario.
Duele. Por el hecho seguro; pero por no poder crecer, mucho más.
Y no hablo de traición en el sentido de confabular en mi contra para sacar provecho del sufrimiento, hablo del desencanto que produce confiar en algo que nunca existió, porque no hay perjuicio mayor que alimentar la ilusión de la nada.
De chico escuchaba a mis papas que poseían una imaginación prodigiosa. Hubo noches que podía despreciar todos los cuentos de las mil y una noches por cualquiera de las historias que crecían en el seno de mi hogar. Todo era posible, solo se necesitaba una chispa para encender soles, cambiaríamos el rumbo de la humanidad; no, mejor de todos los astros que pueblan el firmamento si fuera necesario, y todo porque podiamos hacerlo, podiamos hacerlo todo.
En las mañanas las cosas cambiaban… para ellos, para mi no. Buscaba muchas veces en los restos de esos soles que solo eran la resaca de cenizas de un fogón miserable y no lograba rescatar nada, pero antes de rendirme pasaban dias, tal vez meses, tal vez siempre.
Aprendi a comprender que el mundo esta mucho mas poblado de irresponsables que de malvados. Tambien descubri que solo hay algo mas dañino que vivir en utopías y es compartirlas indiscriminadamente para atrapar a otros en la trampa de una cinta de moebius.
Un trompo dando vueltas aparenta ser libre de moverse pero también libre de chocar y aunque parece evidente que todo esta en el movimiento, no creo que este en cualquier movimiento.
Sueño con la erradicación de los movimientos irresponsables disfrazados de libertad.
Siempre me sigo defraudando, culpandome por seguir confiando, y me da mucha bronca, no porque piense que confabulan en mi contra, como ya dije, lo que no logro entender es como pueden hacerle esto a un niño.
Mi hipotesis inicial es que la mayoria de las personas deseamos morir tranquilamente, lo que significa generalmente, sin tener conciencia como por ejemplo durmiendo. Creo que pocos relacionamos el concepto de tranquilidad con morir coherente con nuestros ideales. Realmente mi hipotisis es que pienso que la mayoria ante la pregunta contesta por el instante de la muerte fisica y es muy dificil relacionarlo con la muerte de nuestros conceptos, espero no sea, porque ya estan muertos.
Pero en el año 1986, tal vez el año mas emocional de mi vida, encontre el ejemplo en que puedo apoyarme sin temores.
Manuel Elkin Patarroyo es el revolucionario mas grande que jamas existio. Este cientifico colombiano descubrio la vacuna de la malaria y sin dudarlo (porque habria de hacerlo y no se porque yo debo referenciar la falta de duda como un merito) dono ésta vacuna a la organización mundial de la salud.
Yo tenia un corcho en la pared de mi habitación donde colgaba recortes. La nota de Patarroyo la lei en el diario Clarín (que tanto rechazo me causa hoy en dia) y la colgue del corcho. No recuerdo el dia y el año lo recuerdo solamente porque lo busque en Internet, pero si entiendo hoy que esto marcaría mi vida para siempre.
Pasaron veintidos años y creo que ni un solo dia pude sacar este ejemplo de mi cabeza. Yo tenia doce años y me conmovio principalmente la cifra mas que la actitud; creo que la nota decia que le habian ofrecido mil millones de dolares por la patente, de hecho, hoy dia, estoy convencido que ese fue el motivo principal por el cual fue noticia. Yo tenia el razonamiento de un niño de 12 años, la prensa tambien.
Creo recordar que cuando comentaba la nota con gran exitación los demas se deshacian en comentarios siempre positivos, no escatimaban elogios para el colombiano. Creo haber tardado mucho tiempo en descubrir que los elogios eran justificados mucho mas por el desprendimiento economico del cientifico que por el bien a la humanidad que habia logrado.
Coexistí con una enorme dualidad sentimental hacia Patarroyo, quien por un lado me generaba enorme admiración pero esa admiración me colocaba directamente del lado del bulgo materialista y eso me molestaba mucho.
Empecé a trabajar sobre el concepto Patarroyo y comence a realizar algunas actividades en forma totalmente gratutita. Las retribuciones superan ampliamente lo economico. Generalmente cuando digo que no quiero dinero por mis servicios o que la plata no es tan importante me siento un demagogo, y los halagos rapidamente se convierten en la adulación que despierta a la vergüenza.
Lograr un mundo donde Patarroyo deje de ser especial es un buen camino. Nadie dona mil millones de dolares para demostrar algo, quien lo hace “ni” piensa que esa plata puede cambiar algo, realmente sabe que esa plata “nunca” puede cambiar algo (ni nada).
Nunca por ni y caeran imperios.